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Cuidado con la dermatitis atópica

La dermatitis atópica, también conocida como eccema, es una enfermedad frecuente de la piel que afecta entre el 5 y el 20 por ciento de los niños en edad escolar. Prevenirla, así como controlar los síntomas y evitar los brotes, son la preocupación de muchos padres, ya que causa muchas molestias a los niños.
Con la ayuda de este manual realizado por cinco expertos internacionales en el tema y laAsociación de Familiares y Pacientes de Dermatitis Atópica (ADEA), los eccemas así como sus efectos en los niños pueden ser controlados, e incluso prevenidos.

1- Evitar que el niño se rasque
La dermatitis produce un picor intenso y por ello el NO rascarse parece una tarea imposible. Hay que evitar el rascado. Puede hacer con que el niño se sienta aliviado por un momento, pero si persiste en ello puede conducir a la aparición de infecciones y de enfermedades secundarias que incluso pueden agravar la propia enfermedad. Para evitar que el niño se haga daño con el rascado lo primero que tienen que hacer los padres es mantener sus uñas, tanto de las manos como las de los pies, cortadas. Si el niño resiste en que le cortéis las uñas, intenten hacer un acuerdo con él. También se puede poner unos guantes suaves y ligeros en las manos de los niños. Colocar un objeto o compresas frías en la zona irritada también puede minimizar la urgencia de rascarse.

Niño hidrata su piel
2- Mantener una hidratación constante
Una rutina de hidratación a lo largo de todo el año es muy importante. El uso frecuente de cremas hidratantes puede ayudar a prevenir la sequedad de la piel. Es importante elegir hidratantes sin fragancias y asegurar a que los niños utilicen geles o pomadas hidratantes en las zonas de las articulaciones, cuando noten que su piel necesita.

3- Quitar la etiqueta de las ropas
Cuando rozan con la piel de los niños las etiquetas pueden provocar la aparición de un brote de dermatitis. Tanto la lana como tejidos sintéticos pueden irritar y causar picor en la piel de los niños, por eso es muy importante que se evite las etiquetas, así como ropas ajustadas, ásperas o que arañen. Para aliviar la irritación y el picor provocados por las prendas de vestir, lo mejor es usar detergentes líquidos o en polvo, y que sean hipoalergénicos. En cuánto a la ropa de los niños, mejor que sean 100 por ciento de algodón.

4- Informar al profesor del niño
Los picores y la irritación por la dermatitis pueden ocurrir a cualquier hora, por lo tanto, el niño debe ser consciente de su propia dolencia para que pueda controlar el manejo de la situación. Por esta razón, es necesario contárselo al profesor del pequeño, para que pueda ayudarlo y comprenderlo, y que el niño se sienta apoyado también en su colegio.

5- Observar dónde y cuándo ocurren los brotes
Si se conoce las circunstancias que pueden provocar los brotes de dermatitis en el niño, se puede minimizar sus molestias. Es necesario observar para identificar los desencadenantes de la dermatitis. Si es por la sudoración excesiva, por el material de las ropas, si es por la utilización directa en la piel de algún producto específico o si por contacto con alguna mascota, con algún tipo de comida, etc. Sería ideal que se hiciera un diario a respeto para enseñarlo después al pediatra del niño, y así confeccionar estrategias de prevención y/o tratamientos.

6- Hablar y concienciar al niño
Dependiendo de la edad que tengan los niños, se les puede educar conforme lo que consigan asimilar. Es necesario que de alguna forma, ellos tengan control en el manejo de su dermatitis. Se debe enseñarles a secar e hidratar bien la piel después del baño, que eviten rascarse con las uñas, los baños muy calientes, y que tengan conciencia de lo que tienen.

7- Considerar las estaciones del año
Los cambios bruscos de temperatura también pueden producir daño en la piel de los niños. Es importante que el niño estén adecuadamente vestido tanto en verano como en invierno.
Tanto la calefacción del invierno como el aire acondicionado del verano pueden secar la piel de los niños y favorecer a la aparición de eccemas o dermatitis. Es importante que tanto la habitación como las sábanas de la cama del niño estén bien ventiladas y aireadas.

8- Tener cuidado con la comida
Alimentos como los huevos, la leche, cítricos, chocolate, cacahuetes y algunos colorantes de alimentos pueden desencadenar la aparición de brotes de eccemas. Se debe observar si algún alimento esté causando picores e irritaciones al niño. Lo mejor es mantener una dieta saludable y equilibrada. 

9- Bañar a los niños a diario
Se recomienda bañar a los niños a diario con productos hidratantes especiales, sin alcohol y sin jabón. Se debe asegurar que el agua del baño esté tibia ya que el agua muy caliente puede irritar la piel del niño. Y que sea un baño rápido para evitar que se reseque su piel. Para secar la piel del niño se debe utilizar la toalla con cuidar y evitar frotar su piel con ella. Después del baño, no olvidar de hidratar bien la piel del pequeño.

10- Buscar y aplicar un tratamiento adecuado
Aunque la dermatitis, por el momento, no tenga cura, es muy importante aplicar un tratamiento adecuado. Si el niño presenta un brote agudo, por lo general, el médico utiliza corticoides. Una vez controlado, se emplea inhibidores de la calcineurina. Una vez que el brote haya desaparecido, se va disminuyendo paulatinamente la medicación, aumentando las medidas de prevención con una hidratación intensiva y observación. Es aconsejable que se siga el tratamiento indicado solamente por los médicos ya que cada niño es diferente.

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