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Consejos para la correcta higiene íntima en la niñas


La higiene corporal de los bebés es una cuestión de la que nos ocupamos los padres, aunque conforme van creciendo los niños y niñas adquieren cierta autonomía. Es importante una correcta higiene corporal para el desarrollo de la salud, y cuando se retira el pañal no debe descuidarse la limpieza de los genitales.
Mientras las niñas llevan pañal, se extreman los cuidados del área genital, para ir perdiendo poco a poco importancia, cierto descuido que empieza a ser más preocupante hacia los tres o cuatro años, momento de la escolarización.
Cuando las niñas van al colegio se les supone cierta autonomía y tienen que limpiarse ellas solas tras ir al baño, probablemente sin haber adquirido el hábito correctamente o sin llevar cuidado en la limpieza.
Pero los expertos señalan que es importantísimo que al llegar este momento la niña tenga unas ideas claras y precisas sobre su higiene corporal y haya adquirido unos hábitos de limpieza que dentro de sus posibilidades contribuyan a mantener su salud.
Al principio es necesaria la supervisión constante de los padres para revisar la higiene íntima de las pequeñas, y al mismo tiempo enseñarles a hacerlo ellas mismas.
Dado que la higiene diaria es una rutina, teóricamente no debería ser difícil instruir a la niña sobre la forma más adecuada de orinar y defecar y la posterior limpieza de la zona. Una de las cuestiones básicas que evitaría muchos casos de vulvovaginitis es el hábito de limpiar sus genitales de delante hacia atrás.
La vulvovaginitis es una inflamación de la región genital femenina, una afección relativamente frecuente. La vulvitis es la inflamación de la vulva o genitales externos y es muy frecuente en niñas de tres a seis años. Se pueden prevenir con una correcta higiene.

La limpieza de adelante hacia atrás previene que restos de las deposiciones se asienten en la vulva y proliferen las bacterias procedentes del intestino. Después de defecar hay que limpiarse bien, utilizando papel higiénico suficiente, de forma que no queden restos. Se les puede indicar que el último trozo de papel usado deberá quedar limpio. Mejor utilizar papel higiénico suave, sin olores ni colores.

No es necesario lavar la zona después de cada deposición. Además, a estas edades es complicado que puedan hacerlo sin ayuda ni se puede fuera de casa. Si se emplean toallitas húmedas, es conveniente que la última limpieza se haga con papel, para eliminar la humedad. Si la zona ano-genital está húmeda es más posible la aparición de hongos.
Cuando la niña hace pipí, se le puede pedir que separe las rodillas, de este modo es más fácil que la orina caiga directamente al inodoro sin mojar los genitales.
Después de limpiarse hay que lavarse las manos con agua y jabón, es un hábito es especialmente importante, puesto que con ella se evitan ciertas enfermedades infecciosas que se transmiten por vía oral-fecal a través de las manos.
Se deben cambiar las prendas intimas todos los días, después del baño, o en caso de que se manche con restos de caca. Las braguitas han de ser de algodón.
Para la limpieza en la bañera o ducha se han de emplear productos suaves y no utilizar jabones fuertes, baños de espuma ni sales de baño, que podrían producir irritaciones en el área genital. Se recomienda jabón líquido de pH ligeramente ácido o neutro. No se recomienda utilizar esponjas para limpiar el área. Basta el lavado manual con agua y jabón, llevando cuidado al enjuagar para que no queden restos de jabón.
Después del baño, también se tendrá especial cuidado en secar la zona genital por la razón que hemos indicado anteriormente.
En definitiva, los genitales infantiles deben estar en continua observación también cuando se deja atrás el pañal, y debemos enseñar unos hábitos de higiene íntima para prevenir que puedan presentar alguna infección por falta de higiene.

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