Ir al contenido principal

Vamos a ser Papas!!!

¡Un bebé! ¡Es una niña! ¡Es un niño! No importa el sexo del bebé, como padres nos quedamos llenos de admiración al ver a nuestro nuevo gran tesoro.

Realmente es un milagro el que se nos haya dado la maravillosa capacidad de traer un bebé al mundo.

Con mucha alegría y orgullo, como en la película animada de Disney El rey de la selva, mostramos a nuestro bebé con camisillas, zapatitos tejidos y sábanas bordadas con lazos.

Tenemos además delicados detalles en el hospital para recibir a las visitas, después de todo han sido nueve largos meses de expectativa. ¿Cómo será, cómo lo llamaremos, a quién se parecerá, estará bien? y todas las otras interrogantes que se asocian con ese mundo de ilusión, que es la espera de un bebé.

Luego del nacimiento, recordamos una y otra vez cómo llegó el bebé, sus llantos, el apoyo recibido en el parto y las frases amables de que “todo estaba bajo control” Aunque a veces no ocurre así.

Nos encontramos con una mezcla de emociones que empiezan a trabajar en nosotros, siendo el amor la que predomina de una manera inexplicable. Suspiramos solo con ver esa carita que pide a gritos nuestro calor. Ya llegó el actor principal y ahora es que empieza “el espectáculo”.

Ya sea si es nuestra primera vez o con los siguientes retoños que tengamos, cada bebé viene con una misión, cada uno es diferente y ello los hace especiales porque viene de los padres. Es un gran regalo que recibimos, lo que involucra mucha responsabilidad y dedicación. Podemos obtener todo lo que físicamente pueda necesitar un bebé, podemos leer acerca de lo que le pueda pasar al bebé y también podemos tomar clases pre-natales para estar listos para la gran llegada.

Todo lo antes mencionado es de gran ayuda, sin embargo, nunca estamos 100% listos, ya que tenemos que esperar al ansiado personaje.

¡Qué bueno sería si cada embarazo viniera con un manual de instrucciones, sobre qué hacer y cómo manejar los momentos de crisis con el bebé!

Como los bebés no llegan con un manual, el recorrido de la pareja en el terreno de una nueva familia se convierte en la esencia de la transición a ser padres.
Al principio consideramos el evento una maravilla, pero a medida que pasa el tiempo los padres empiezan a darse cuenta de la realidad, lo cual no es fácil. Los bebés empiezan a crecer y aparte del desarrollo físico, se desencadenan el desarrollo de nuevas actitudes y conductas. Durante los primeros años, los padres debemos tener en mente la pregunta: ¿Cómo queremos que sean nuestros hijos?, ya que ellos dependen de nuestra guía y modelo para obtener el mejor de los resultados.

La transición a ser padres es uno de los cambios más difíciles en el sistema familiar. Los problemas y las situaciones que causan estrés se van acumulando.

Por ejemplo: la falta de tiempo, las demandas de trabajo y de familiares, y confusión de las expectativas de los roles en casa. Todo esto puede traer como consecuencia la disminución de la satisfacción marital después del nacimiento de un bebé. El éxito o el fracaso de nuestra transición a ser padres dependerá en las características de cada individuo, de la pareja, los antecedentes familiares, la manera de cómo se maneja el estrés, el apoyo y los recursos disponibles.

Reconociendo cuáles son los factores que afectan a la transición y buscando las soluciones, nos daremos cuenta, al pasar de los años, que pudimos sobrevivir a esta crisis. Tenemos que reconocer que no es fácil, pero si hay algo que alivia la frustración de esta transición es la sonrisa de este nuevo bebé y el amor que nos produce el abrazar, besar, acurrucar a esa personita frente a nosotros, y aplaudir todos sus logros y hazañas cada día.

A lo largo del desarrollo del nuevo bebé, confrontaremos otras situaciones difíciles, como lo son el comienzo de los “berrinches”, luego la escuela y mucho después, la adolescencia. Vivamos un día a la vez, aprendiendo y disfrutando cada etapa de su desarrollo... y que continúe el espectáculo.

Comentarios

Popular Post

Dientes precoces o tardíos

Dientes precoces o tardíos, uno o varios a la vez... No existe un patrón preestablecido para la aparición de los primeros dientes de un bebé, pero a menudo supone un pequeño mal trago para el retoño y sus padres. Y decimos "a menudo", porque seguro que habrás conocido a alguna madre que presuma de que sus hijos "ni se enteraron" del comienzo de la dentición. ¡Qué suerte!
Los primeros dientes del bebé, por lo común, hacen acto de presencia entre los cuatro y los siete meses de vida, aunque esto tampoco es una verdad inamovible, ya que el factor genético influye en esta cuestión.
Si tú o tu pareja tuvieron una dentición precoz o tardía, es probable que a tu bebé le ocurra lo mismo.
Los hay que cumplen un añito y siguen desdentados. Si este es tu caso, no te preocupes: seguro que el pediatra ya te ha asegurado que tu bebé dispondrá de una fantástica dentadura tarde o temprano.
Lo habitual es que los primeros dientes en "romper" sean los dos incisivos inferio…

Como aliviar el dolor de encía en los bebes

Algo le está incomodando a tu bebé… llora, no se calma con nada, casi no puede dormir, y tú no sabes por qué. Tu bebé tampoco lo sabe, pero puede ser que sus primeros dientes están por salir y le están molestando las encías. En Vida y Salud te contamos algunas señales para identificar esta situación a tiempo y ayudarle a tu hijo a calmar su molestia. Parece irónico, pero la dentición, el proceso que le permite a tu hijo tener esa linda sonrisa que alegrará tu vida, puede ser doloroso, especialmente al principio. Entre los 4 y los 7 meses de edad, cuando los primeros dientes empiezan a abrirse paso a través de las encías, tu bebé puede sentir incomodidad y algo de dolor. ¿Cómo sabes si tu bebé está empezando la dentición? Aunque no le sucede igual a todos los bebés, algunos muestran las siguientes señales de que sus primeros dientes están en camino: Babea más de lo normalQuiere morderlo todoSus encías se ven hinchadas y un poco más rojasEstá irritable por algunos días, o incluso semanasLlo…

El cerebro del bebe

Un equipo del Clinical Sciences del Imperial College de Londres ha utilizados resonancias magnéticas funcionales en 70 bebés para ver qué ocurre en sucerebro en estado de reposo. Los resultados se han publicado en la revista Jounal Proceedings of teh National Academy of Sciences.   Los bebés tenían entre 29 y 43 semanas de desarrollo. Desde prematuros a bebés a termino, estos bebés estaban recibiendo tratamiento en la Clinical Sciences del Imperal College y sus padres autorizaron el estudio. En el estudio vieron como desde las 29 semanas del bebé a los bebés ya a termino (de 40 semanas o más) se han producido cambios.  Sus cerebros tienen una serie de redes ya formadas. El cerebro adulto posee una serie de redes que están constantemente activadas aún cuando la persona está en reposo. Los investigadores encontraron esas mismas redes del cerebro adulto en los bebes a término.