Ir al contenido principal

Diabetes durante el embarazo


Elise Bloustein, siempre esbelta y saludable, tenía 38 años de edad cuando quedó embarazada de su primer hijo, en 1990. Su alegría fue moderada por los resultados de pruebas que revelaron dos problemas: anemia y diabetes gestacional, lo cual Bloustein cree que pudiera haber sido causado por la tensión asociada a las muertes de sus padres.
Sin consideración a la causa, las condiciones requirieron de una vigilancia estrecha a lo que ella comía. El médico la refirió a un nutricionista que la puso a seguir la misma dieta de un diabético y le ordenó efectuar autoexámenes de los niveles de azúcar o glucemia en su sangre varias veces al día. El objetivo consistía en impedir que el azúcar en su sangre se disparara cuando comiera alimento rico en fibra y limitar los carbohidratos simples y refinados.
Se efectuaron frecuentes sonogramas para vigilar el crecimiento del bebé y prevenir un aborto espontáneo, uno de los riesgos de la diabetes gestacional. A final de cuentas, el bebé nació normalmente y era saludable, pesando 3.8 kilogramos. Sin embargo, a Bloustein le advirtieron que la diabetes gestacional podría reaparecer en un embarazo posterior (no fue así) y que enfrentaba un riesgo mayor de padecer la llegada de la diabetes de la edad madura, actualmente conocida como Tipo 2.
“Hasta ahora, después de 18 años, no hay señales de diabetes”, dijo Bloustein, actualmente de 55 años de edad, en una entrevista. "Sin embargo, es un elemento muy presente dentro de mí, y vigilo mi dieta y peso, amén de someterme a un examen físico cada año".
En los años que han pasado desde el primer embarazo de Bloustein, la incidencia de la diabetes gestacional casi se ha duplicado, el resultado del aumento en el peso previo al embarazo entre mujeres estadounidenses, comentó en una entrevista el Médico endocrinólogo Boyd E. Metzger, de la Facultad de Medicina Feinberg en la Universidad del Noroeste. Al mismo tiempo, se ha aprendido mucho con respecto al desorden y sus posibles efectos en el recién nacido y sus madres.
Ahora se sabe, por ejemplo, que incluso anormalidades pequeñas en la glucosa de la sangre pueden ocasionar problemas.
Un estudio internacional a lo largo de siete años, dirigido por el Dr. Metzger, que fue divulgado el año pasado en la reunión anual de la Asociación Estadounidense de la Diabetes y publicado en mayo en la Revista de Medicina de Nueva Inglaterra, mostró claros nexos entre los niveles de glucosa en la sangre y los resultados en embarazos, incluso cuando dichos niveles en la madre no son tan altos para considerarlos diabetes.
Este estudio, que siguió los embarazos de más de 23 mil mujeres que no eran diabéticas, reveló que a medida que los niveles de glucosa en la sangre aumentaban durante el embarazo, ocurría lo mismo con el riesgo de tener un bebé demasiado grande para que naciera vaginalmente, al igual que aumentaban las probabilidades que el bebé naciera con un bajo nivel de glucemia y altos niveles de insulina.
“En niveles inferiores a lo que consideraríamos que es diabetes, estamos viendo morbidez”, informó el Dr. Robert Ratner de la Facultad de Medicina de la Universidad de Georgetown, en Washington.
Este estudio encontró un aumento continuo a medida que aumentaban los niveles de glucosa en la sangre de la madre, sin un punto claro por debajo del cual los riesgos fueran mínimos.
VIGILANCIA DE RUTINA

La diabetes gestacional, que afecta aproximadamente a 4% de las mujeres encinta, suele presentarse poco después de medio embarazo, para la semana 28 de gestación.
Aunque sus causas no son claras, existen algunas pistas, como las hormonas de la placenta que suprimen la acción de insulina en la madre. Esto puede dar como resultado que el páncreas de la madre siga produciendo insulina, pero las células de su cuerpo no logren usarlas de manera apropiada a fin de procesar la glucosa en la sangre, ocasionando un aumento en los niveles de azúcar en la sangre de la madre.
Esta glucosa adicional, aunque no la insulina de la madre, cruza la placenta y eleva el nivel de glucosa en la sangre del bebé, dándole al bebé mayor energía de la que necesita para crecer normalmente.
El resultado es la macrosomia, un bebé “gordo” que a menudo es demasiado grande para nacer de manera natural sin provocar lesiones al bebé, la madre o ambos.
El páncreas del bebé, estimulado por el azúcar de la madre, pudiera empezar a producir insulina adicional, lo cual resultaría en un bajo nivel de glucosa en el nacimiento y un mayor riesgo de problemas respiratorios.
Estos bebés también presentan mayores probabilidades de convertirse en niños obesos y adultos diabéticos.
Además de un mayor riesgo de diabetes en etapas posteriores de la vida, una mujer con diabetes gestacional puede desarrollar hipertensión arterial durante el embarazo y pudiera necesitar una cesárea para que nazca un bebé excesivamente grande.
Las mujeres enfrentan un riesgo mayor al normal de sufrir diabetes gestacional si están excedidas de peso, son mayores de 25 años de edad, tienen un fuerte historial familiar de diabetes, han tenido diabetes gestacional durante un embarazo previo, anteriormente han dado a luz un bebé que haya pesado más de 3.8 kilos, o si les han informado que son prediabéticas, con niveles de glucosa en la sangre superiores a la norma.
El riesgo es mayor entre afro-asiáticas, asiáticas y mujeres hispanas que entre las mujeres blancas.
Una mujer embarazada tiene pocas probabilidades de saber que su nivel de glucosa en la sangre es alto a menos que sea sometida a un examen. Para quienes enfrentan factores de riesgo, deberían someterse a una prueba para medir los niveles de glucosa en la sangre en la primera visita prenatal al médico, destacó el Dr. Metzger.
Las mujeres que no enfrenten un riesgo mayor de padecer diabetes gestacional deberían someterse a pruebas entre las semanas 24 y 28 del embarazo. En esta prueba de detección, actualmente un procedimiento de rutina en el cuidado prenatal, la mujer traga una solución concentrada de glucosa, y, una hora después, se mide el azúcar en su sangre.
Si el resultado es anormal, entonces se aplica una prueba de glicemia en ayuno para medir el nivel de glucosa. Después de aproximadamente 14 horas sin alimentos o bebida, con la excepción de tragos de agua, a la mujer se le administra otra dosis de glucosa, y los niveles en su sangre son medidos cada hora durante tres horas. Si estos niveles son anormales en dos o tres medidas, se dice que la mujer padece diabetes gestacional, aunque algunos médicos piensan que incluso un solo nivel anormal ya es una mala señal.
MANTENER EL RUMBO

El objetivo del tratamiento, según le informaron a Bloustein, consiste en mantener un nivel normal de glucosa en la sangre, así como mantener el nivel tan constante como sea posible a lo largo del día.
La mujer debe seguir un plan alimenticio prudente que consiste de tres comidas bien espaciadas entre sí y hasta tres botanas al día, al tiempo que limita el consumo de dulces y almidones refinados.
Ella debe saber cuándo y cuánta comida rica en carbohidratos debe consumir, y su dieta debería incluir vegetales ricos en fibra, fruta, semillas secas y guisantes, aunado a granos integrales.
De manera similar, es importante ejercitarse con regularidad. Las caminatas y el nado todos los días son particularmente buenos durante el embarazo.
Si este tipo de medidas de autoayuda no logran normalizar el nivel de glucemia, la mujer pudiera requerir de insulina, misma que ella se puede inyectar por sí sola. En algunos casos, un medicamento oral, la metformina, puede ser recetado con o sin insulina.
A fin de asegurarse que sus niveles de azúcar en la sangre se mantengan en el nivel indicado, la mujer deberá autoexaminarse con regularidad mediante un pinchazo en la yema del dedo y un monitor de glucemia: cuando se despierte, antes de cada comida, y una o dos horas después de cada comida. Con base en el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos, los niveles deseables de azúcar en la sangre son 95 o menos al despertar, 140 o menos una hora después de haber comido, y 120 o menos dos horas después de cada alimento.
Luego de seis a 12 semanas de haber dado a luz, una mujer que haya tenido diabetes gestacional debería realizarse una prueba nuevamente. Y haría bien en mantener su peso bajo control ─así como el de su hijo─ y someterse periódicamente a pruebas en busca de señales de diabetes a medida que envejece.

Comentarios

Popular Post

Dientes precoces o tardíos

Dientes precoces o tardíos, uno o varios a la vez... No existe un patrón preestablecido para la aparición de los primeros dientes de un bebé, pero a menudo supone un pequeño mal trago para el retoño y sus padres. Y decimos "a menudo", porque seguro que habrás conocido a alguna madre que presuma de que sus hijos "ni se enteraron" del comienzo de la dentición. ¡Qué suerte!
Los primeros dientes del bebé, por lo común, hacen acto de presencia entre los cuatro y los siete meses de vida, aunque esto tampoco es una verdad inamovible, ya que el factor genético influye en esta cuestión.
Si tú o tu pareja tuvieron una dentición precoz o tardía, es probable que a tu bebé le ocurra lo mismo.
Los hay que cumplen un añito y siguen desdentados. Si este es tu caso, no te preocupes: seguro que el pediatra ya te ha asegurado que tu bebé dispondrá de una fantástica dentadura tarde o temprano.
Lo habitual es que los primeros dientes en "romper" sean los dos incisivos inferio…

Como aliviar el dolor de encía en los bebes

Algo le está incomodando a tu bebé… llora, no se calma con nada, casi no puede dormir, y tú no sabes por qué. Tu bebé tampoco lo sabe, pero puede ser que sus primeros dientes están por salir y le están molestando las encías. En Vida y Salud te contamos algunas señales para identificar esta situación a tiempo y ayudarle a tu hijo a calmar su molestia. Parece irónico, pero la dentición, el proceso que le permite a tu hijo tener esa linda sonrisa que alegrará tu vida, puede ser doloroso, especialmente al principio. Entre los 4 y los 7 meses de edad, cuando los primeros dientes empiezan a abrirse paso a través de las encías, tu bebé puede sentir incomodidad y algo de dolor. ¿Cómo sabes si tu bebé está empezando la dentición? Aunque no le sucede igual a todos los bebés, algunos muestran las siguientes señales de que sus primeros dientes están en camino: Babea más de lo normalQuiere morderlo todoSus encías se ven hinchadas y un poco más rojasEstá irritable por algunos días, o incluso semanasLlo…

El cerebro del bebe

Un equipo del Clinical Sciences del Imperial College de Londres ha utilizados resonancias magnéticas funcionales en 70 bebés para ver qué ocurre en sucerebro en estado de reposo. Los resultados se han publicado en la revista Jounal Proceedings of teh National Academy of Sciences.   Los bebés tenían entre 29 y 43 semanas de desarrollo. Desde prematuros a bebés a termino, estos bebés estaban recibiendo tratamiento en la Clinical Sciences del Imperal College y sus padres autorizaron el estudio. En el estudio vieron como desde las 29 semanas del bebé a los bebés ya a termino (de 40 semanas o más) se han producido cambios.  Sus cerebros tienen una serie de redes ya formadas. El cerebro adulto posee una serie de redes que están constantemente activadas aún cuando la persona está en reposo. Los investigadores encontraron esas mismas redes del cerebro adulto en los bebes a término.