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Que es el puerperio

Muchas mujeres consideran el parto como el único objetivo importante cuando tienen decidido quedarse embarazadas. Sin embargo, por posible ignorancia, olvidan que el puerperio puede ser mucho más trascendental y largo para el futuro de madre e hijo, y debe tener en cuenta una serie de circunstancias previas.
Durante el puerperio se producen una serie de cambios hormonales, anatómicos, dermatológicos, circulatorios e inmunitarios, que la posible afectada no debe desdeñar en momento alguno.
La mujer tampoco debe descuidar su aspecto físico durante las posibilidades de gestación. Así, las mujeres obesas que necesitan un tratamiento de reproducción asistida ven reducidas sus posibilidades de embarazo en más de un 30%, aunque con una pérdida de entre el 5% y el 10% de su peso se mejoraría la situación reproductiva de la paciente.
Esta es una de las principales conclusiones del estudio dado a conocer en noviembre pasado por la Clínica de reproducción asistida Ginefiv con motivo del Día Mundial de la Persona Obesa.
“La obesidad influye en la capacidad de ovular correctamente, probablemente porque el sobrepeso se relaciona con determinadas alteraciones de tipo hormonal, que son de vital importancia para el funcionamiento correcto de los ovarios", explicó a Efe-Reportajes la coordinadora de ginecología de Ginefiv, Victoria Verdú.
"Además, una mujer obesa puede tener más riesgo de sufrir durante el embarazo hipertensión inducida por el embarazo o diabetes gestacional, incluso más dificultades en el parto que una mujer con peso normal, lo que puede llevar a un aumento de cesáreas", añade la experta.
Por otro lado, la obesidad puede aumentar el riesgo de pérdidas sanguíneas en el parto y en el puerperio y provocar infecciones como la endometritis, infecciones de la cicatriz de la cesárea o las tromboembolias, según comenta la ginecóloga.

Globo de seguridad
La doctora Josefina Ruiz Vega, ginecóloga y especialista en preparación al parto, recuerda por su lado que la misión principal del cuerpo de la embarazada después de dar a luz es mantener el útero firmemente contraído mediante un "globo de seguridad” para evitar la pérdida de sangre.
“En el útero –agrega– ha quedado una herida en la zona donde estaba inserta la placenta, de modo que los vasos maternos que llegaban a ella tienen que ser pinzados por aquél, firmemente contraído, hasta que se formen coágulos que impidan que la mujer sangre excesivamente”.
La doctora Ruiz Vega, autora del libro-guía Nueve meses de espera, asegura que, “si no hay contraindicación médica, lo normal es que la parturienta se ponga de pie entre tres y seis horas después de haber dado a luz, pero nunca debe hacerlo sola”.
Aconseja que lo haga despacio, rotando hacia un lado hasta quedar sentada al borde de la cama y esperando unos minutos por si sobreviene el clásico mareo producido por una pérdida de sangre.
También indica que es conveniente orinar a las dos o tres horas del parto, pues una vejiga llena no permite que el útero involucione bien y podría sangrar demasiado”.
"Los siguientes pasos de la parturienta son el primer amamantamiento al bebé, en cuanto la madre se encuentre mejor y procurando que el niño se agarre bien al pezón, y la primera ducha rápida y relajante", dice la doctora.
Según la experta, en un proceso natural de involución el útero vuelve a su tamaño y peso anterior al embarazo debido a las contracciones y otros procesos de autolisis. La reducción es tan rápida que, en cinco o seis semanas, el útero pasa de un kilo y medio de peso a unos 60-80 gramos.

Vuelta a casa
Una vez que la parturienta y el hijo han recibido el alta, lo más importante, según la doctora Ruiz Vega, es “mantener una alimentación completa y nutritiva, pues el principio básico para la nutrición de una madre lactante es que todo lo que se come pasa a la leche”.
La dieta debe incluir extras de proteínas, calcio y líquidos energéticos ya sea en forma de leche, zumos o caldos. La especialista recomienda "evitar la ingesta excesiva de alimentos como espárragos, fresas, ajos, cebollas crudas, ostras y almejas porque pueden dar un sabor raro a la leche y el niño rechazarla".
La higiene es fundamental para los puntos de sutura (episiotomía) que le suelen dar a la mujer durante el parto. "Esos se caen solos o se reabsorben en un período que oscila entre los ocho y los 25 días posteriores al parto", dice la especialista.
También es conveniente vigilar las hemorroides que se suelen producir durante el esfuerzo para traer al niño al mundo y el estreñimiento, que suele darse con frecuencia debido a cambio de alimentación y que se combate fácilmente con la ingesta diaria de fibra.
Ruiz Vega aconseja iniciar lo antes posible en casa ejercicios físicos suaves para recuperar la figura, a través de unas tablas de gimnasia que suelen proporcionar en los centros de salud y maternidades.
Con respecto a las relaciones sexuales, la ginecóloga indica que, salvo contraindicaciones médicas (episiotomía infecciosa, mastitis, etc.), lo normal es reanudarlas a los 40 días posteriores al parto o a la cesárea.
"No obstante, en  muchas parejas se dan dificultades para dicha reanudación debido a factores dispares como miedo al dolor en la vagina como consecuencia de la episiotomía, reajustes hormonales durante el puerperio, agotamiento físico de la madre debido a la atención constante que demanda el bebé, falta de libido en uno o los dos miembros de la pareja o miedo a un nuevo embarazo", matiza la experta.
Otro problema del puerperio es la denominada “depresión posparto”, que afecta al 13% de las mujeres de acuerdo con las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La duración de esta enfermedad, que suele aparecer entre las cuatro y las dieciocho semanas posteriores al parto, depende en gran medida de si se trata a tiempo.

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