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Cuna para los bebe segura

Un buen descanso del recién nacido, sobre todo en su primer año de vida, es fundamental para su correcto desarrollo físico y mental posterior. Por ello, es muy importante cuidar todo el entorno que rodea al sueño del bebé. 

La Asociación Internacional del Pediatría (IPA, en inglés), recomienda que los lactantes duerman “entre diez y dieciocho horas al día hasta que cumplan los tres meses”.

Riesgo del lactante

No obstante, en los últimos años muchos padres de recién nacidos acuden angustiados a los consultorios pediátricos preguntando si hay prevención ante el letal “Síndrome de muerte súbita de lactante” (SMSL), que cada año ocasiona miles de decesos en el mundo. 

Por el momento, la respuesta de la ciencia es negativa con respecto a una prevención al cien por cien, si bien la IPA y otras agrupaciones de especialistas de todo el orbe han implementado unos protocolos que pueden ayudar a reducir ese riesgo. 

Por ejemplo, si se acuesta al bebé boca arriba en una superficie firme se reduce notablemente la posibilidad de asfixia. Las estadísticas indican que los recién nacidos que duermen boca abajo corren un riesgo de un 21% mayor de sufrir el SMSL que los que hacen boca arriba. 

También se recomienda dejar al bebé dormir en su cuna, instalada en el cuarto de los padres al menos durante sus cuatro primeros meses de vida, pues se ha comprobado que existe una relación estrecha entre los casos de SMSL y los niños que compartieron la cama, el sillón o el sofá con los padres. 

Dormir con el bebé en la misma cama puede ocasionar accidentes lamentables. Así, datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicados en 2005 indican que una de las principales causas de muerte por asfixia en recién nacidos se debió a que uno de los progenitores “aplastó” involuntariamente al infante mientras compartían lecho. 

Es obvio por otro lado que los padres no deben fumar nunca en la habitación de los recién nacidos y que la temperatura ideal del habitáculo debe situarse entre los 18 y los 20 grados (ni muy fría ni muy caliente). 

Una última recomendación de la IPA afecta a la colocación del bebé en la cuna, que debe ser siempre en la parte inferior, para evitar que se vaya escurriendo hacia abajo y corra el riesgo de asfixiarse bajo las sábanas o las mantas. Asimismo, no se debe tapar al niño por encima de los hombros y hay que procurar sujetar bien la ropa por ambos lados en la cuna para evitar que se deslice sobre la cabecita. 

Deformación craneal 

Estas medidas preventivas tienen, sin embargo, su contrapartida. Según un artículo aparecido en la revista Journal of Craneofacial Surgery en septiembre pasado, acostar a los bebés boca arriba reduce los índices de SMSL pero aumenta en cambio el número de niños con una deformación craneal, o plagiocefalia deformativa, lo que conlleva un riesgo más alto de anormalidades del oído medio vinculadas con infecciones auditivas a medio plazo. 

Los niños con plagiofefalia deformativa presentan un ‘achatamiento’ de la parte de atrás de la cabeza que puede ser de moderado a grave. Ello se debe a que el cráneo todavía blando de los bebés responde a la presión cuando permanecen por períodos prolongados en la misma posición. 

El artículo señala que para la mayoría de los infantes este problema se puede tratar con un casco o una banda protectora que moldean, suavemente, el cráneo en una forma más normal. 

Muertes accidentales 

Otro problema más grave y dramático, sobre todo por lo que tiene de evitable, es el incremento del número de bebés que mueren asfixiados o estrangulados accidentalmente mientras duermen.

En Estados Unidos, por ejemplo, las cifras se cuadruplicaron entre 1984 y 2004, según un estudio de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) divulgado el 27 de enero de 2009. Paradójicamente, los casos de SMSL disminuyeron en el período citado de 5 mil 885 a 3 mil 798, mientras que las muertes por estrangulamiento o asfixia aumentaron un 14%, según el informe. 

Sin embargo, los CDC indican que en ocasiones es muy difícil distinguir entre muerte accidental por asfixia o muerte súbita, por lo que recomiendan que los médicos forenses, además de la autopsia, hagan una investigación y entrevisten a los padres del bebé fallecido. 

En octubre pasado, la Unión Europea (UE) aprobó por su parte una serie de normas de seguridad para los artículos que rodean a los bebés mientras duermen con el objetivo de prevenir los accidentes en las cunas. 

Hasta esa fecha, la UE no contaba con normas de seguridad específicas para los productos del entorno de sueño de bebés y niños pequeños, a pesar de que, según la Comisión Europea (CE), estos artículos provocan cada año más muertes de menores que cualquier otro objeto de puericultura. En concreto, entre 2005 y 2007 se produjeron en la UE unos 17 mil accidentes de niños de hasta cuatro años en la cuna. 

Con las nuevas normas, colchones y protectores para cunas, sacos de dormir para bebés, edredones para niños y cunas colgantes se verán sometidos a determinados requisitos de seguridad que reducirán el riesgo de accidente. Así, los colchones deberán estar diseñados de manera que se ajusten al somier y no dejen huecos en los que el niño pueda asfixiarse o quedar aprisionado.

Los cordones, lazadas, partes pequeñas que se desprendan o puntas afiladas deberán eliminarse de todos los sacos de dormir, edredones y protectores de cuna para evitar casos de estrangulamiento, asfixia u otras lesiones. 

Las cunas colgantes, que a menudo son causa de accidentes por culpa de un diseño inadecuado, deberán demostrar su estabilidad e integridad estructural. Además, en las instrucciones de estos productos se deberá informar claramente de cualquier riesgo específico relacionado con el artículo y de los requisitos de higiene.

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